Las vitaminas son sustancias orgánicas que nuestro cuerpo necesita - en pequeñas cantidades - para poder funcionar correctamente. Las vitaminas deben ser obtenidas de los alimentos, ya que nuestro cuerpo es incapaz de producirlas por sí mismo.
La vitamina A - retinol - está presente en alimentos tales como la leche, la yema de huevo, el hígado (vacuno, porcino, etc.) y la manteca. Pero además, muchas frutas y verduras contienen un elemento denominado beta-caroteno que es considerado precursor de vitamina A, debido a que nuestro cuerpo puede transformar este elemento en vitamina A.
Fuentes de Vitamina A: hay fuentes animales (retinol) y fuentes vegetales (caroteno) de Vitamina A. Se sabe que las fuentes animales de vitamina A son al menos cinco veces más potentes que las vegetales, pero que pueden ser tóxicas si son consumidas en exceso. Por este motivo se recomienda elegir alimentos o suplementos que contengan toda o gran parte de su Vitamina A en forma de beta-caroteno. Algunas opciones son: frutas y verduras anaranjadas o amarillas como la zanahoria o el zapallo; algunas verduras de color verde como el brócoli o el espárrago también contienen Vitamina A. Además, muchos cereales, jugos u otros alimentos disponibles en el mercado vienen fortificados con Vitamina A y representan una muy buena opción.
La Vitamina A es importante para un buen crecimiento, una piel saludable y para la adecuada producción y actividad de los glóbulos blancos de nuestro cuerpo. Además, es muy buena para la vista.
La ingesta recomendada de Vitamina A es de 5,000 IU en los hombres y 4,000 IU en las mujeres. Esta dosis se alcanza consumiendo una cucharada sopera de zanahorias cocidas, dos zanahorias crudas, dos cucharadas soperas de zapallo cocido, 1/4 de taza de espinacas, 1/4 de taza de brócoli o medio durazno.
Niveles de Vitamina A por encima de los 100,000 IU son considerados tóxicos y el consumo excesivo de beta-caroteno puede provocar que tanto la piel como el blanco de los ojos se pongan amarillos.