La Vitamina K pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles. Se la puede encontrar bajo tres formas, dos naturales y una sintética: Las formas naturales son la K1 (filoquinona), proveniente de las plantas verdes y la K2 (menaquinona) que se produce por acción bacteriana en el intestino.
La K3 (menadinona) es la variante sintética de las anteriores, tiene el doble de potencia y se suministra a pacientes que no metabolizan adecuadamente las Vitaminas K naturales.
Funciones de la Vitamina K:
* La Vitamina K es esencial para la coagulación de la sangre.
* Actúa en el hígado ayudando a la formación de ciertas proteínas.
* La Vitamina K colabora en el tratamiento de la osteoporosis.
* La Vitamina K previene hemorragias.
Algunos alimentos ricos en Vitamina K son (µg/100 g):
* Brócoli (175)
* Col (125)
* Lechuga (129)
Cuanto más verde sea el vegetal, más cantidad de Vitamina K va a tener.
Otros alimentos ricos en Vitamina K son: aceite de soja, aceite de oliva, aceite de girasol y aceite de maíz. De las fuentes de origen animal la más importante es el hígado. También podemos encontrar Vitamina K en la carne de cordero, ternera y pollo.
La ingesta oral diaria recomendada de Vitamina K se calcula en 1 µg por kg de peso de la persona o aproximadamente 65–80 µg al día para la mayoría de los adultos. Esta ingesta recomendada puede alcanzarse de forma óptima siguiendo una dieta mixta rica en vegetales de hojas verdes.
La deficiencia de Vitamina K es muy poco frecuente y se la puede relacionar con problemas en la flora intestinal y con el consumo prolongado de ciertos antibióticos.
Sí puede haber deficiencia de Vitamina K en los recién nacidos, quienes no reciben por placenta una cantidad adecuada de Vitamina K y no poseen flora intestinal, lo que los hace susceptibles de sufrir la denominada "enfermedad hemorrágica del recién nacido".