No siempre, como sostiene un viejo dicho "todo lo pasado fue mejor". Especialmente en lo que respecta a alimentos, no podemos negar que con la tecnología industrial se ha avanzado enormemente en la producción y en la conservación de los alimentos. Pero como siempre sucede, el abuso puede traer consecuencias.
Si pensamos que hace unos mil
años los alimentos se debían consumir diariamente y su conservación era casi
imposible por más de uno o dos días. En el último siglo con la refrigeración y
la pasteurización se lograron grandes cambios. La leche pasteurizada y
conservada en el refrigerador, duraba varios días, luego con los modernos
sistemas de ultra pasteurización y empaques metalizados (tetra-pack) tenemos
leches (larga vida) que duran varios meses y sin refrigerar. Así también podemos
mencionar los alimentos enlatados, vegetales, legumbres, frutas, etc.
Actualmente los productos congelados y deshidratados, que pueden durar mucho
tiempo, conservando sus características nutricionales, sabor y calidad. Así
podríamos mencionar innumerables productos alimenticios de alta calidad, sabor y
de inmejorable valor nutricional.
Pero así como la industria
creció y mejoró la calidad y conservación de los alimentos, con ella apareció la
publicidad y el marketing, lógicamente para producir y vender más. Pero la
publicidad a veces con el afán de vender más, no es tan clara como parece y mas
engañosa que real.
Les voy a dar un ejemplo claro
al respecto. Todos sabemos que los panes o galletitas integrales, con salvado u
otros parecidos, son realmente útiles por el contenido en fibras y algo (no
mucho) más de vitaminas y minerales. Pero en cuanto a calorías (un poco más las
integrales), calidad y cantidad de proteínas, son totalmente iguales al pan
blanco o las galletitas de agua. Lo que no te dice la publicidad es que todos
estos productos integrales tienen mucho más grasas que los otros que no lo son.
Para los que peinan canas, hace
mas o menos 40 a 45 años, en cualquier hogar de clase media o media baja, se
consumía entre 3/4 y 1 kilo de pan (blanco) y algunas galletas. Para esa época
los productos integrales eran rechazados. Por supuesto tenían un aporte proteico
mayor que el actual y mucho más económico y accesible para todo el mundo.
Actualmente cualquier pan o galletita integral (en iguales cantidades) es
económicamente hablando, mucho más caro para el consumidor que el pan blanco o
las galletas marineras. Salvando las diferencias nutricionales, que las
podríamos discutir un poco, ¿por qué cree que se produjo este cambio? La
publicidad no siempre dice la verdad, sino lo que más le conviene. Por supuesto
esto no es siempre así, pero muchas veces sí.
Así quizá podríamos hablar
también de los postrecitos, papas fritas, chizitos, y muchos más, donde la
publicidad nos vende más de lo que necesitamos.