Las frutas ecológicas son aquellas obtenidas mediante la agricultura ecológica, sin pesticidas ni fertilizantes inorgánicos, pero poseen algunos inconvenientes, en especial en relación a su sabor frente a las convencionales.
La agricultura ecológica se basa en métodos que respetan más el
medio ambiente. Es menos intensiva que la convencional. Las frutas obtenidas
tienen las mismas propiedades nutricionales que las convencionales. Son de bajo
valor calórico, el agua es el elemento más importante, son ricas en fibras, y
constituyen una excelente fuente de minerales, vitaminas y antioxidantes.
Algunas personas defensores de este sistema afirman que las frutas ecológicas
contienen más principios nutricionales. Esta afirmación aún no ha sido
demostrada y no existe ningún estudio científico irrebatible al respecto. La
agricultura ecológica, biológica u orgánica no utiliza plaguicidas,
antibióticos, semillas transgénicas o modificadas genéticamente. Recurren a
técnicas integradas al sistema agrario que favorecen a resguardar las
variedades autóctonas, tanto agrícolas como silvestres. Por lo tanto los
productos obtenidos a través de este sistema como las frutas ecológicas, son
saludables para el consumidor y menos nocivo para el medio ambiente, ya que los
residuos de los pesticidas y abonos inorgánicos contaminan la superficie de la
tierra como el agua de la misma. Hay que tener en cuenta que este sistema en el
ambiente rural produce muchos beneficios, ya que requiere mayor mano de obra que
la producción convencional.
Sin embargo al momento de adquirir las frutas ecológicas, como
cualquier otro alimento orgánico, pueden aparecer inconvenientes en su
apariencia (color, brillo, tamaño) que puede ser de calidad inferior y resultar
menos atractivos. Por último su precio, que es superior y algunas veces bastante
superior, motivo por la cual el consumidor termina comprando otro tipo de
alimento, y por último en los países donde no existe una verdadera
reglamentación y control de los productos y productores ecológicos, la verdad de
lo orgánico se puede poner en duda.
El consumo de frutas ecológicas, así como todos los alimentos
orgánicos, en nuestro país se encuentra en una etapa moderada. En el año 2003
las frutas ecológicas representaron el 7% de las frutas consumidas. Sin embargo
en los últimos años se ha visto una tendencia creciente notable tanto en la
producción como en la demanda de estos productos, a pesar que en la actualidad
este tipo de agricultura ocupa dentro del mercado un espacio reducido, se espera
que tenga un crecimiento importante a corto o mediano plazo. No debemos
olvidarnos que para evitar y reducir el riesgo de la contaminación de los
alimentos, se deberán lavar cuidadosamente las frutas y verduras de ensaladas ya
sean ecológicas o no, antes de ser consumidas.