Una alimentación insuficiente ( que no tiene las calorías necesarias) y desequilibrada puede producir carencias específicas de vitaminas o minerales, que en muchos casos se pueden manifestar mediante síntomas o sensaciones como apatía, desgano, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de atención, fallas de memoria, de concentración e incluso depresión.
Las acciones de los
nutrientes se estudian seriamente desde hace mucho tiempo, pero hasta estos
días, no está muy claro cual es su impacto o efectos en los estados de ánimo.
Por lo general
consumir alimentos o comidas que nos agradan, pueden confortarnos y hacernos
sentir bien. Contrariamente, en otros momentos comer nuestros alimentos
preferidos, pueden provocarnos sentimientos negativos de culpa y
arrepentimiento. Existen muchas situaciones o estados de ánimo que nos hacen
comer o que comemos de diferente manera.
El placer:
Como el comer es uno de los placeres de la vida, por lo general (aunque a veces
no debiéramos hacerlo), siempre que podemos comemos los alimentos que más nos
gustan y tratamos de no utilizar aquellos que nos desagradan, aunque muchas
veces sean los más indicados. En general los estudios demuestran que el utilizar
alimentos o comidas que nos agradan o nos dan placer, liberan ciertas hormonas
(endorfinas) que son las que mejoran nuestro humor. Sin embargo que una comida o
alimento nos resulte atractivo o agradable, no está relacionado solamente con
las características organolépticas (propias) del mismo, si no también de otros
factores que se asocian en el momento de la ingesta: el hambre que tengamos, las
experiencias previas con dicho alimento, los momentos o circunstancias sociales
en las que se realiza la ingesta, con quién lo hacemos y otras.
Los antojos:
tan frecuentes en ciertos momentos de la vida, no
son otra cosa que impulsos por comer en ciertas ocasiones determinados
alimentos. Entre el 55% y el 85% de las personas, reconocen haber tenido en
algún momento antojos. Los hombres en general lo asocian con el hambre, mientras
que las mujeres tienden a relacionarlos con los estados de ánimo negativos,
aburrimiento, estrés, etc. En general el alimento elegido en los antojos, es
algo prohibido, que por algún motivo no debieran utilizar. Si se evita
concientemente dicho alimento, el deseo y la tentación aumentan y les cuesta
resistirse. Pero si se ingiere, luego suelen aparecer los sentimientos de culpa.
Sueño:
se ha mostrado en ciertos estudios de investigación, que los hidratos de carbono
provocan relajación y somnolencia en algunas personas. En cambio otros autores,
no encuentran evidencia alguna sobre estos efectos en el estado de ánimo. Puede
ser que ciertas personas reaccionen diferente ante ciertos nutrientes, como
sucede en el caso de la cafeína. Para muchas personas esta sustancia los
despierta y estimula, en cambio para otros no sienten ningún efecto.
Efectos psicológicos. Es verdad que existe una verdadera interacción
entre los alimentos o comidas y los procesos bioquímicos de nuestro organismo.
Pero no hay que minimizar el efecto de nuestras expectativas con la
alimentación. Si un alimento o comida mejora nuestro humor o nos despierta,
aunque el ingrediente activo no esté presente en la comida, seguirá haciendo el
mismo efecto, por que es lo que esperamos.
Estrés.
El estrés ya sea físico, psíquico o de cualquier índole, se produce cuando este,
supera nuestra capacidad para afrontarlo. Por lo general afecta a todos los
órganos y sistemas de nuestro organismo de diferente manera, cuando lo hace
sobre el sistema inmunitario, disminuyen nuestras defensas y aparecen las
infecciones y quizá también otras enfermedades. Cuando lo hace sobre el sistema
nervioso produce nerviosismo, excitación, o sea es una respuesta exagerada a
estímulos normales. Cuando afecta al corazón provoca taquicardia, palpitaciones,
etc. Cuando lo hace sobre el aparto digestivo la sintomatología puede ser muy
variable, trastornos en la digestión, meteorismos (gases), diarreas.
Últimamente fue
publicado un trabajo que se presentó en el Congreso de Medicina Psicosomática de
Estados Unidos, donde observaron en 106 individuos que tenían niveles bajos de
ácidos grasos omega 3, que presentaban mayor frecuencia de disconfort mental,
tristeza, impulsividad y expectativas vitales negativas. Sin embargo los que
tenían niveles altos se expresaban más satisfechos y animados.
Recomendaciones alimentarias:
No existe una dieta
determinada, esta varía en función a los síntomas que cada paciente presenta.
Nunca la alimentación debe ser insuficiente, carente o incompleta. Especialmente
el aporte de determinados nutrientes es necesario para el correcto
funcionamiento del organismo. Algunos de los nutrientes que intervienen en la
memoria, concentración y estado de ánimo son:
-
Vitaminas del grupo B
(Tiamina, Niacina, Piridoxina, B12 y ác.fólico).
-
Vitamina E
-
Oligoelementos
(Litio, Selenio, Silicio y Cromo)
-
Minerales
(Potasio, Magnesio y
Zinc)
-
Proteínas
-
Ácidos grasos esenciales
Todo esto se logra
haciendo una dieta:
-
Equilibrada, variada y adecuada a cada persona.
-
Respetar los horarios de las comidas.
-
Comenzar el día con un buen desayuno.
-
Evitar las comidas copiosas, especialmente por la
noche.
-
Cuidado con las dietas de adelgazamiento.
-
Utilizar todo tipo de preparaciones culinarias,
evitar las comidas grasosas, utilizar abundante cantidad de fibras
especialmente proveniente de las verduras y frutas frescas.
-
Utilizar los condimentos como: albahaca, hinojo,
comino, laurel, tomillo, orégano, perejil, pimienta y pimentón con
moderación.
Como ustedes verán
una alimentación saludable, variada y adecuada es el mejor aliado para superar
los momentos de ansiedad, nerviosismo, estrés y bajo estado de ánimo. Hasta
tener conclusiones más fiables, lo mejor es una dieta sana, equilibrada y
balanceada, rica en verduras, frutas, legumbres, cereales y pescado.